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La actinomicosis bovina y la salud humana: una zoonosis a tener en cuenta

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Hoy en día, la identificación y control de enfermedades infecciosas crónicas, como la actinobacilosis y actinomicosis bovina, son fundamentales para preservar la salud y bienestar de los animales, así como evitar graves pérdidas económicas.

Es crucial resaltar que la actinomicosis representa un problema para la salud pública, ya que es considerada una enfermedad zoonótica, es decir, puede transmitirse del ganado a las personas.

Por lo tanto, resulta esencial implementar estrategias de prevención, diagnóstico temprano y tratamiento oportuno. Dichas medidas no solo protegerán la productividad y rentabilidad de tu unidad ganadera, sino que también reducirán el riesgo de transmisión al ser humano.

A continuación, te proporcionamos la información que necesitas para aprender a minimizar la incidencia de esta afección y contrarrestar sus efectos perjudiciales en tu rancho.

¿Qué es la actinomicosis bovina?

También conocida como mandíbula de caucho o quijada aterronada, es un padecimiento infeccioso crónico causado por Actinomyces bovis, una bacteria filamentosa, ramificada, pleomórfica, no encapsulada, gram positiva, ácido resistente y anaerobia.

Este microorganismo es un habitante normal de la mucosa oral y nasofaríngea del ganado, pero al ser oportunista (se vuelve patógena en condiciones favorables), ingresa e invade los tejidos cuando existen lesiones en la mucosa oral y los alvéolos dentales.

Se caracteriza por la presencia de abscesos supurativos y granulomatosos, que se localizan con mayor frecuencia en la mandíbula y los maxilares. La infección puede propagarse por vía linfática y hemática, rara vez afecta a otros tejidos blandos, pero si genera periostitis y periodontitis, que en la mayoría de los casos termina en osteomielitis.

Además, produce hinchazón dolorosa, distorsión facial y pérdida de dientes, lo que interfiere en el proceso de prehensión y masticación, resultando en una inanición parcial que conduce a un grave deterioro de la alimentación.

Impacto económico y productivo

Debido a su aparición generalizada y su mala respuesta al tratamiento de rutina, ocasiona grandes pérdidas. Estas se producen de manera directa por el debilitamiento del ganado afectado e indirectamente por el sacrificio de los animales y la compra de reemplazos.

Causas y factores de riesgo asociados

La enfermedad se manifiesta en animales de todas las razas, edades y sexos alrededor del mundo. Por lo general, no se propaga fácilmente a menos de que existan factores que predisponen una alta incidencia de laceraciones orales.

Esta puede darse por la ingesta de tallos o trozos afilados de alimento y cuerpos extraños como alambres, clavos, espinas, etc. También, la presencia de caries o gingivitis permiten que las bacterias ingresen a los tejidos. Del mismo modo, en el ganado joven, durante la erupción de los dientes, la infección puede darse a través de los alvéolos.

Transmisión de la actinomicosis bovina a los humanos

El contagio a las personas es poco común, pero ocurre por contacto directo al manejar animales infectados, especialmente cuando el personal tiene heridas abiertas o cortes en la piel. De manera similar, la infección puede transmitirse al consumir alimentos contaminados, como leche no pasteurizada o carne cocida de manera insuficiente.

Signos clínicos de la actinomicosis en bovinos

Ciertos casos tienen una progresión que va de algunos días a semanas, pero otros avanzan lentamente durante meses. Las siguientes manifestaciones son las más habituales:

  • Deformación en la parte inferior de la cara.
  • Masas firmes en la mandíbula.
  • Secreción de pus amarillenta y granulosa.
  • Úlceras con trayectos fistulosos.
  • Dolor al masticar.
  • Pérdida de dientes.
  • Salivación.
  • Dificultad para respirar.
  • Disminución del peso corporal.
  • Problemas de oclusión dental en casos avanzados.

Diagnóstico y tratamiento para la actinomicosis bovina

El diagnóstico presuntivo se basa en la historia clínica, la evaluación física y los signos que manifiesta el animal, su confirmación se realiza mediante una citología con tinción de gram. En ciertos cuadros es útil hacer una biopsia de los tejidos afectados para identificar la presencia de Actinomyces bovis y evaluar el grado de inflamación o daño tisular.

Para identificar las lesiones óseas o el desarrollo de osteomielitis se realizan estudios de imagen como radiografías, esto es poco común por su elevado costo, pero puede ser de gran utilidad en animales de alto valor. El diagnóstico diferencial comprende abscesos por semillas de pasto, actinobacilosis, edema submandibular, tumores u objetos incrustados.

La terapia tiene el objetivo de eliminar las bacterias y detener la propagación de la infección. Para ello, es necesario que el médico veterinario drene el pus de la zona afectada y luego efectúe un lavado con solución salina fisiológica seguido de un enjuague con solución de yodopovidona al 2%.

También se recomienda la administración de yoduro de potasio vía oral durante 7 a 10 días, en conjunto con antibióticos de amplio espectro y antiinflamatorios no esteroideos como Pencivet® Super Fuerte (reg. Q-0273-207), una solución inyectable que contiene penicilina, estreptomicina y diclofenaco sódico como ingredientes activos.

Prevención y control de la actinomicosis en ganado bovino

Algunas de las tareas que pueden ayudarte a prever la aparición y dispersión de esta enfermedad incluyen evitar proporcionar alimentos abrasivos que causen lesiones en la mucosa de los animales y revisar que no contengan objetos extraños.

De la misma forma, no se debe permitir que animales enfermos pasten junto con el resto del ganado, manteniéndolos aislados para evitar la contaminación del forraje y agua con secreciones purulentas. Las herramientas o utensilios empleados en el cuidado o manejo de los animales infectados tendrán que desinfectarse después de su uso.

Por otro lado, para reducir el riesgo de transmisión a los humanos, ya que la actinomicosis bovina es zoonótica, se tendrán que tomar medidas de higiene adecuadas como el empleo de equipo de protección y el procesamiento o cocción adecuada de los alimentos. No esperes, busca atención médica si sospechas de una infección.

Si requieres información adicional, asistencia técnica o comprar alguno de nuestros productos, contáctanos a través de la página oficial de Club Ganadero. ¡Estamos para ayudarte!

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