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Cómo identificar, tratar y controlar la leptospirosis bovina

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La leptospirosis bovina es una enfermedad infecciosa que afecta al ganado en todo el mundo. En México, se ha determinado que tiene una prevalencia de hasta el 88.2% (Islam-Aqib y col., 2019). Su presencia en el país requiere de notificación mensual obligatoria al Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SIVE).

Es difícil de detectar debido a que los signos pueden confundirse con otras enfermedades. Por lo tanto, la detección temprana es crucial para evitar la propagación de la enfermedad y mantener la salud de los animales. Enseguida te contamos todo lo que debes saber sobre ella.

Pérdidas económicas y productivas causadas por leptospirosis

La leptospirosis bovina es una enfermedad bacteriana infecto-contagiosa endémica de zonas tropicales y subtropicales, lo cual quiere decir que se manifiesta con frecuencia en zonas cálidas con lluvias frecuentes, donde la fauna y el pH del suelo tienen un papel fundamental en su persistencia.

Por lo general, sus daños son graves y, a menudo, mayores de lo que pueden parecer, incluyendo: baja producción de leche, mastitis, disminución de la eficiencia reproductiva, infertilidad, abortos, crecimiento retardado, altas tasas de mortalidad en becerros, incremento de la tasa de desecho y el gasto en reemplazos.

Además, es un padecimiento zoonótico, es decir, se transmite de los animales al humano, hecho que representa costos y mano de obra adicionales, cuando un miembro de la familia o empleado se contagia.

Leptospirosis bovina: agente causal

Es originado por espiroquetas pertenecientes al género Leptospira, organismos que exhiben características tanto de bacterias Gram-negativas como positivas, son aerobios, altamente móviles, miden entre 6 y 20 μm de longitud y alrededor de 0.1 μm de ancho, crecen a temperaturas de 28 a 30 °C con un pH de 7 a 8.

Se clasifican en dos tipos: L. interrogans (patógena) y L. biflexa (no patógena). Las siguientes son las serovariedades patógenas que afectan a la especie bovina, asociadas con frecuencia a uno o más huéspedes de mantenimiento que actúan de reservorio.

  • L. hardjo
  • L. pomona
  • L. canicola
  • L. grippotyphosa
  • L. icterohaemorrhagiae

¿Cómo se transmite la leptospirosis?

Especies salvajes, principalmente roedores, son los reservorios de la enfermedad, porque pueden ser portadores durante toda su vida. Asimismo, los bovinos, caprinos, porcinos y caninos contagian a otros animales por hasta varios meses.

La transmisión directa se da por el contacto con orina, saliva, restos placentarios, descargas uterinas y leche de animales afectados que, por lo regular, se han introducido de forma reciente. La bacteria puede ingresar a través de las membranas de los ojos, nariz, boca e incluso la piel, especialmente si esta última se encuentra lesionada.

También es posible adquirirla de madre a hijo vía transplacentaria o durante la lactancia. Mientras que algunas serovariedades se transfieren por contacto sexual, por lo regular mediante el semen de machos infectados.

Por otro lado, la transmisión indirecta ocurre cuando el individuo susceptible tiene contacto con pasto, suelo, fuentes de bebida o alimento contaminado, por lo regular con orina u otros fluidos.  Se ha demostrado que Leptospira puede vivir en agua estancada o suelo húmedo durante 6 meses con una temperatura de 10 a 34 °C (Rodning y col., 2012).

De la misma forma, los ganaderos o personal de la unidad productiva pueden contraerla, durante el manejo de los animales, al tocar la orina u otras secreciones, así como agua contaminada. Los cortes, llagas o laceraciones, comer o fumar sin lavarse las manos y beber leche sin pasteurizar, incrementan el riesgo.

Factores de riesgo

Todos los animales pueden verse afectados, aunque la morbilidad es mayor en becerros. Ciertas actividades de manejo como el pastoreo conjunto con animales de otras unidades; consumo de agua o acceso a arroyos, ríos o aguas de drenaje y la compra o préstamo de sementales incrementan la posibilidad de exposición a estos organismos patógenos.

Leptospirosis bovina: patogenia

Cuenta con un tiempo promedio de incubación de 2 a 7 días, que depende de la dosis infectiva y su tasa de crecimiento. Una vez que ha ingresado, se propaga rápidamente a través de la sangre y el sistema linfático a diferentes partes del cuerpo, y se multiplica en los riñones.

El padecimiento suele adoptar dos formas, crónica (de corta duración) cuando los bovinos son infectados con el serotipo L. hardjo-bovis que es el único patógeno adaptado a esta especie, es decir, no requiere de otros animales para la transmisión, el individuo se mantiene como portador con excreción urinaria a largo plazo.

Entre tanto, la manifestación aguda (corta duración), involucra a las variedades incidentales para este huésped como: L. pomona (cerdos), L. canicola (perros), L. icterohaemorrhagiae y L. grippotyphosa (roedores).

Leptospirosis bovina: lesiones

Algunas veces el ganado está infectado y no muestra ningún indicio. Sin embargo, cuando la enfermedad se ha propagado de forma reciente en la unidad productiva, una de las observaciones más comunes son las tormentas de abortos en vacas con más de 5 meses de gestación. También, se pueden presentar los siguientes signos clínicos:

  • Anorexia
  • Depresión y letargo
  • Fiebre alta
  • Lagrimeo
  • Mucosas amarillentas
  • Orina marrón-rojiza
  • Anemia
  • Disminución de la producción de leche
  • Leche espesa, amarilla y con coágulos
  • Abortos con coloración café-amarillenta
  • Mortinatos
  • Nacimiento de becerros débiles
  • Retención placentaria
  • Repetición del estro
  • Infertilidad
  • Muerte (especialmente en becerros)

Diagnóstico de la leptospirosis bovina

Cabe destacar que este padecimiento no puede ser diagnosticado solamente con las manifestaciones clínicas. Llama de inmediato a tu médico veterinario cuando observes alguno de los cambios que mencionamos anteriormente, él se encargará de tomar las muestras necesarias, enviarlas al laboratorio y realizar los reportes correspondientes para garantizar un diagnóstico preciso.

Las pruebas de laboratorio comprenden técnicas microbiológicas, inmunológicas y moleculares como: examinación directa, cultivo, ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas (ELISA), reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y prueba de aglutinación microscópica (MAT).

Tratamiento de la leptospirosis bovina

Iniciar la terapia, antes de obtener los resultados de los análisis, solo se justifica cuando se tienen sospechas clínicas y los animales han sido evaluados por un MVZ, con el objetivo de evitar daños irreparables en el hígado y los riñones de los animales infectados, así como regular a los animales portadores para que puedan permanecer en el rancho.

El tratamiento con antibióticos minimiza la excreción urinaria y la trasmisión de un animal a otro. Para ello, puedes administrar Depomycine® 20/20 (reg. SADER Q-0273-097), una suspensión acuosa inyectable que contiene penicilina G procaínica y sulfato de dihidroestreptomicina, siempre bajo la consulta y supervisión de un veterinario.

La eficacia del tratamiento suministrado depende de la serovariedad. Además, puede ser necesaria la fluidoterapia, transfusiones de sangre en animales de alto valor genético y otros cuidados de apoyo.

Leptospirosis bovina: prevención

Para prever infecciones, disminuir la gravedad de la enfermedad y reducir su incidencia, la vacunación es el método más eficaz.

La vacuna contra leptospirosis bovina debe aplicarse de forma temprana en becerros de 3 a 4 meses de edad, mientras que en toros y vacas debe aplicarse de forma anual o a intervalos más frecuentes de acuerdo al riesgo, de preferencia, antes de la época de empadre.

A continuación, te mostramos los productos que se encuentran hoy en día disponibles en México y sus principales características.

Leptavoid-H® (reg. SADER B-0273-202)

Vacuna inactivada que contiene cultivos inactivados de Leptospira interrogans serovariedad hardjo. Se administran dos dosis con intervalos de 4 a 6 semanas. En ganado joven inoculado antes de los 5 meses de vida, se debe repetir el programa posterior a esta edad.

Los animales mayores que no se expongan inmediatamente a la infección pueden recibir la primovacunación en cualquier momento. Mientras que para aumentar la fertilidad se debe complementar el programa dentro de los 12 meses siguientes al diagnóstico de infertilidad por L. hardjo.

Bovilis® Vista 5 L5 SQ (reg. SADER B-0273-193)

Bacterina que prevé la leptospirosis causada por L. canicola, L. gryppotyphosa, L. hardjo, L. icterohaemorrhagiae y L. Pomona, así como la eliminación en orina de organismos de L. hardjo.  

Se aplica en bovinos sanos de 6 meses de edad o mayores y 14-60 días antes de la monta. Es seguro su uso en novillas y vacas gestantes o en lactación.

Medidas de control para la leptospirosis bovina

Existen otros métodos y procedimientos de manejo que tienen que implementarse en conjunto con la vacunación para disminuir las pérdidas económicas y el contagio del personal, aquí te decimos cuáles son:

  1. Limpia regularmente las instalaciones, incluyendo bebederos, potreros, corrales y bodegas. Además, coloca el alimento en tarimas para disminuir el riesgo de contaminación.
  2. No realices pastoreo conjunto ni permitas que el ganado tenga acceso a agua recolectada de fuentes sospechosas, charcos o áreas pantanosas.
  3. Realiza control de fauna nociva de manera frecuente, sobre todo de roedores, ya que son uno de los principales medios de contagio.
  4. Compra animales provenientes de unidades libres de leptospirosis y mantén en cuarentena a cualquier individuo que ingrese a la unidad.
  5. Evita compartir sementales con otros ranchos. Al adquirir alguno, efectúa las pruebas necesarias y compra semen solo en establecimientos que sigan estrictas medidas de sanidad.
  6. Limita la convivencia de los bovinos con otras especies, como cerdos, animales silvestres o ferales, así mismo, los perros domésticos que conviven con el ganado tendrán que ser vacunados.
  7. Los ganaderos o trabajadores deben emplear calzado y ropa de protección, cubrirse las heridas con vendaje impermeable, no consumir leche sin pasteurizar ni comer o fumar cuando se maneja a los animales y lavarse las manos con frecuencia.
  8. Implementa registros productivos y de salud, mantenerlos actualizados te permitirá detectar bajas en la producción que puedan indicar problemas e infecciones.

Recuerda consultar o pedir ayuda a tu médico veterinario si sospechas de algún caso de leptospirosis bovina, él te ayudará a llevar a cabo el tratamiento y las medidas de control pertinentes en tu unidad de producción.

Si requieres comprar alguna de estas vacunas, información adicional o asistencia técnica, contáctanos a través de la página oficial de Club Ganadero.

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Bibliografía

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